Películas que me han marcado (I)

He llegado a la conclusión de que en esta vorágine de sucesos y sensaciones llamada «vida», el cine es mi constante. Como si él fuese Penny y yo Desmond, como el hilo rojo de Ariadna y Teseo, siento que por muchos laberintos que la vida me pusiese nada podría cambiar ese sentimiento. Las películas tienen un poder absoluto sobre mí. Y aunque esa sensación me hace sentir vulnerable, es de las pocas cosas de mi vida que me alegro de que así sea.

En días totalmente arruinados a mí el cine me ha salvado. Mi mente descansa y sana por completo durante dos horas. Y eso es tan preciso, preciado y precioso para mí que siempre lo he consumido de forma compulsiva. Como una droga que te diese la felicidad instantánea ¿quién puede negarse a eso? ¿Existen los pelicólicos anónimos? No me importa, me vale la pena.