Películas que me han marcado (II)

Cada vez que me pongo a hacer listas me quedo corta y decido que haré mas. Porque hay tantas y tantas películas que me han dejado una huella imborrable en mi frágil corazón que sería imposible condensarlas en una sola. Aquí va esta segunda parte de películas que me han marcado pero intuyo que habrá una tercera. Aclarar que no es segunda porque me hayan marcado menos sino por mi ya conocida fama de no saber resumir. Y lo que te rondaré, morena.

10. El piano (1993)

Recuerdo claramente el momento en el que esta película me atrapó como un insecto en una luz fluorescente. Fue escuchando esos acordes de «The promise» de Michael Nyman. Yo era bien pequeña y pensaba que jamás había escuchado nada más bello.

Recuerdo otras dos cosas que me impactaron sobremanera de esta película. La primera, su erótica. Yo era una inocente prepúber y ver al señor Harvey Keitel marcándose un desnudo integral no se me olvidará en la vida. Lo segundo, esos planos perfectos en esa playa infinita, con Holly Hunter tocando el piano mientras su hija baila sin cesar. No me olvido de las maravillosas interpretaciones, cada personaje tiene su propia historia y no sobra ninguno.

Esta película se llevó la Palma de Oro en Cannes y un Óscar a mejor guión original. Su directora Jane Campion realizó un trabajo sobresaliente en todos los ámbitos. Una verdadera delicia para los sentidos.

 

9. La vida de los otros (2006)

En plena Guerra Fría, a un oficial de la Stasi (policía secreta de la RDA) le encomiendan la misión de espiar a una pareja formada por un escritor y una famosa actriz. Conforme va pasando el tiempo se da cuenta de que la misión no será todo lo sencilla que parecía al principio.

La evolución del protagonista es una de las más complejas que yo he visto en toda mi carrera como devoradora compulsiva de películas. Inciso: ojalá existiese esa carrera, fin de inciso. Conocemos a un personaje de lo más cruel e impasible que nos podamos encontrar. El típico desalmado perfecto para realizar un trabajo de lo más despreciable. Sin embargo, en el devenir de los acontecimientos, esto comenzará a cambiar.

Óscar a mejor película no inglesa e infinidad de premios más. Una de esas historias en las que cuentan más los gestos o los silencios que las palabras.

8. Mi vida sin mí (2003)

Tengo que admitir que no soy muy fan de los dramas así propiamente dichos y hechos para que llores a moco tendido, pero he de decir que aquí la Coixet rompió el molde.

Es experta en contar pequeñas historias de una manera íntima, como si te estuviese pasando a ti. Y considero que no es fácil despertar esa sensibilidad en el espectador por lo que me declaro fan incondicional (desde siempre) de esta mujer.

¿Qué harías si te dicen que vas a morir pronto? ¿Cómo te enfrentarías a esa sensación de que se te acaba el tiempo? Nuestra joven protagonista tiene un marido, dos hijas y muy poco tiempo para masticar la noticia. Se embarca en una lista de cosas que hacer antes de morir, pero no de esas tontas que haces por aburrimiento, sino de verdad de la buena. De cosas importantes.

¿Qué escribirías tú en esa lista? Hazlo y te descubrirás.

7. Salvador (Puich Antich) (2006)

Me pusieron esta película en el instituto y recuerdo que acabamos todos medio traumatizados. La mala hostia (con perdón) que se te pone cuando acaba no es poca cosa. Pensar en todas las injusticias, torturas y represión que se vivieron en este país durante tanto tiempo hace que te pongas enfermo.

Esa mala hostia sigue vigente en mi corazón y en el de muchos a día de hoy. Esa violencia perpetrada por obtusos de mente y que sigue sin condenarse nos dejó una herida abierta como sociedad que unos pocos siguen empeñados en que no se cure. Cada vez que empieza a hacer costra la vuelven a arrancar para que no avancemos. Para que nos quedemos en el antes, cuando no se podía pensar, cuando no se podía ser.

Salvador Puig Antich es un símbolo de lucha como tantos otros lo fueron y se perdieron por el camino. Muchísimas familias tienen un Salvador en ellas por desgracia. Por él y por los demás, nuestra obligación es seguir luchando con los privilegios que disponemos gracias a la gente que luchó entonces. Los obtusos sin escrúpulos, violentos, prohibicionistas y carentes de alma jamás deben tener poder. Esta película es un perfecto recordatorio de lo que nunca debe volver.

6. La pianista (2001)

Soy una fan empedernida de Isabelle Huppert. Esa mujer es una bestia de la interpretación y en esta película está sublime como no podía ser de otra manera. Es de mis actrices favoritas del mundo mundial y es que aunque tenga trabajos con menos calidad sus interpretaciones siempre son impecables.

Michael Haneke es uno de mis directores favoritos y con ella siempre hace un tándem perfecto. Haneke tiene como una especie de don a la hora de incomodar. Quiere obligarte a mirar cuando tú solo quieres apartar la mirada de la crudeza en la que es experto.

«La pianista» nos cuenta la historia de una profesora de piano nada común. Con una madre posesiva y controladora como constante, vemos como si estuviésemos asomados a una mirilla los comportamientos de nuestra protagonista que nos esforzaremos por entender y justificar sin éxito. Y esa es la gracia.

5. Amelie (2001)

Ya lo sé, lo sé. Típica, muy típica. Vista y re-vista pero tengo que confesar que es mi placer culpable. Cuando estoy tontica o tengo un día de esos malos me la pongo y me apaña. Ya ves tú la tontada.

Y es que Amélie es maravillosa. Es mágica, un regalo para los ojos. Los colores, los primeros planos, las caracterizaciones, París…Es de esas películas que te hacen creer en que todo es posible, que los sueños se pueden cumplir. Si no la has visto (porque vives en una cueva o lo que sea) ya estás tardando. Se convertirá en tu placer culpable. Una autentica preciosidad, palabrita.

Jean-Pierre Jeunet es un director excepcional. Tiene un estilo absolutamente característico que es muy fácil de reconocer. Delicatessen, Micmacs, La ciudad de los niños perdidos…todas clásicos imposibles de olvidar. Hasta con Alien se atrevió y le dio su toque.

¿Y la música? Ay diosito, mi pobre corazón.

4. Olvídate de mí (2004)

Hubo una época en la que me dio fuertemente por Michel Gondry. Me parece un absoluto genio a la hora de plasmar lo onírico o imaginario. Sólo hay que ver cualquiera de sus trabajos con Björk. Me encanta prácticamente todo lo que ha hecho (mi lado friki siente absoluta debilidad por «Rebobine por favor») pero es que «Olvídate de mí» se lleva la palma.

¿Y si fuera posible eliminar recuerdos de tu mente? ¿Y si pudieras de golpe olvidar a ese amor que no logras quitarte de la cabeza? ¿Lo harías? Jim Carrey (para mi gusto en uno de sus mejores trabajos) y Kate Winslet protagonizan una historia de amor y desamor original como pocas veces se han visto en el cine. Los secundarios, Kirsten Dunst, Elijah Wood y Mark Ruffalo complementan la historia añadiéndole más singularidad si es que eso es posible.

Un planteamiento genial, sumado a los acontecimientos y situaciones que se dan más adelante hacen de esta una película grande, muy grande. Un mensaje absolutamente precioso y abrumador.

3. Moon (2008)

El hijo de Bowie (qué gran nombre para un grupo de música) consiguió con su primer largometraje que Hollywood le abriese las puertas de par en par. Y no es para menos, teniendo en cuenta que «Moon» es su opera prima puede estar más que orgulloso.

Sam Rockwell, que consiguió el Óscar a mejor actor de reparto por «Tres anuncios en las afueras», realiza aquí la que para mí es una de sus mejores interpretaciones. Llevar el peso de la historia con la única compañía de un robot al más puro estilo «2001» es tremendamente meritorio. La soledad que vive te come literalmente, las cosas que le ocurren te aterrorizan igual que a él y no diré más.

La he devorado sin compasión más veces de las que puedo admitir y siempre descubro detalles nuevos que dan gustito y me hacen sentir más lista de lo que soy.

2. En la casa (2012)

François Ozon tiene un don excepcional para contar historias con una elegancia y sutileza increíbles. Con los años mejora igual que el vino, un perfecto ejemplo es la preciosa «Frantz».

Sin embargo, por muchísimas razones, esta es mi favorita. Soy  amante de los buenos thrillers y este te atrapa sin remedio. El protagonista es un adolescente muy peculiar que tiene totalmente enganchado con sus escritos a su profesor. Poco a poco lo que parecía ficción comienza a parecerse demasiado a la realidad…

Una de esas cintas que requieren toda tu atención y que cuando termina sientes que por fin has encajado el puzzle.

1. A propósito de Elly (2009)

El director iraní Asghar Farhadi lleva sus últimos años recogiendo premios sin parar. Y no me extraña, su filmografía es absolutamente perfecta y de una calidad sublime. Muchos lo llaman «El Hitchcock iraní» por su capacidad de crear intriga.

«Nader y Simin» le consiguió el Óscar a mejor película de habla no inglesa y cinco años después con «El viajante» se lo volvió a llevar. Una proeza impresionante que comprendes cuando las ves. Ambas son dos perfectas obras maestras absolutamente embaucadoras. Pero si tengo que elegir bajo la tortura más grave que el ser humano pueda soportar (escuchar a Enrique Iglesias sin autotune) me quedo con «A propósito de Elly».

La forma en la que crea el clima perfecto de desasosiego por la desaparición de una persona es admirable. La intriga, el juego psicológico, la fragilidad de la condición humana…son dignos de estudio. Es su marca de la casa: ocurre un suceso traumático, que no vemos y se nos oculta. Los personajes comienzan a mostrar sus verdaderas caras conforme aumenta la presión hasta que el desenlace por fin te deja respirar. Magistral.

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