Paris y sus mujeres

Un día en el monte Olimpo, durante la celebración de la boda entre Tetis y Peleo (con esos nombres ya se adivinaba la tragedia), Eris, la diosa de la Discordia, decidió que se encargaría de fastidiarla, para pasar la tarde. Se presentó allí sin invitación ni nada, con un par, y lanzó una manzana de oro en medio de los invitados. La manzana sería para la diosa más bella y el puesto se lo disputaban Hera, Atenea y Afrodita.

La una que si no es justo porque no me ha dado tiempo a  depilarme, la otra que no vale porque hay una que lleva el mismo vestido que yo (y por supuesto le queda mejor) y la de más allá que si Zeus no tiene derecho a elegirla porque se ha liado con medio banquete y encima es tu marido-hermano… Así que, para que decidiese alguien imparcial, decidieron que traerían a un pobre desgraciado llamado Paris, un pastor desarraigado, expósito cual Edipo y que vivía ajeno a todas y cada una de las pasiones y lujurias del mundo.

¡Pero gorrináceo!

Cada una le prometió una cosa. Hera, mujer de Zeus, le ofreció poder, tierras y dinero; Atenea, diosa de la inteligencia, le prometió sabiduría y la victoria en cada batalla que emprendiese. Por último, Afrodita, diosa del amor, le prometió pues eso, AMOR, y nada más y nada menos que el de la mujer más bella del mundo, Helena, hija de Zeus (que levante la mano quien no sea hijo de Zeus). El pobre Orlando Bloom, que no había visto más que cabras dijo pues me quedo con esta que siempre está bien dormir arrimao.

Pero va y resulta que la tipa está casada (se nota que la de la inteligencia era Atenea) y además con Menelao, que rimas aparte, no estaba para tonterías y que encima tenía manos de mamporro.

Al final, van allí, la secuestra-seduce y ella se deja llevar porque total ya lo tiene todo fregado.  Y ya viene la parte que todos conocemos, se forma una guerra entre espartanos y troyanos, con caballito de por medio y todo. Paris descubre que no es un mindundi y lucha por el amor que siente por Helena a pesar de la que ha formado…

Al igual que en la Biblia con Eva, la manzana es todo un símbolo que desemboca en caos, instigado a causa de una mujer, que pasa a convertirse ella misma en ese símbolo que provoca más caos y que por lo cual, sufrimos ciertas  “maldiciones”. Parirás con dolor, sangrarás cada mes, serás esclava de tu cuerpo y además aguantarás con resignación.

Hace un tiempo me diagnosticaron trastorno disfórico premenstrual y después de pensar: “Tranquila, ser mujer es maravilloso, ser mujer es precioso, das vida, sólo las mujeres podemos hacer eso, la humanidad se extinguiría…PUTA MIERDA JODER YO QUIERO SER HOMBRE”, dije: “¿Me lo repita, haga el favoh?“.

Disforia, del griego dysphoros, (literalmente difícil de llevar), es el opuesto etimológico de la euforia, que se traduce en una tristeza absoluta y arrolladora. Este trastorno fisiológico afecta a las hormonas sexuales en la fase luteínica (ovulación) que interfieren en la segregación de la serotonina, una sustancia presente en nuestro cerebro que representa un papel importante como neurotransmisor en la inhibición de la ira, el humor, el sueño, la sexualidad… No sé si me he explicado bien, los tecnicismos no se me dan bien, ni las etiquetas tampoco.

Básicamente, las mujeres que sufrimos este trastorno, una semana o dos antes de venirnos la regla (depende de cada mujer) sufrimos depresión mayor, entre otros síntomas, porque nuestras hormonas interfieren en la segregación de la serotonina en el cerebro (una especie de hormona de la felicidad), lo ves todo negro, sin salida e incluso sin más solución que la muerte. Sin nombrar los síntomas físicos como el dolor inhumano en el vientre, la fatiga, el insomnio o la hipersomnia, la alteración del peso, la sensibilidad en los pechos (te los arrancarías)…dolores, dolores, Lolita Lola.

Jajajajaja…NO

El problema añadido a todo esto es que acumulas tantos síntomas y tan frecuentes que en el 99% de los casos acudes al médico en busca de ayuda y resulta que sales peor de lo que estabas porque te diagnostican mal y no te entienden en absoluto. Te calzan una depresión (que lo más probable es que la desarrolles sí o sí por la situación tan extrema) o un trastorno bipolar y se quedan tan anchos así que eso tiene que cambiar.

La manzana de la disforia nace de una necesidad propia de expresión, de divulgación, de desahogo y como obligación hacia mí y hacia cada mujer que lo padece o que no sabe aún que lo padece.

Gracias a mi ginecóloga (de pago, of course porque desgraciadamente en las SS no hay manera de que te presten atención) descubrí que lo que me pasaba no era «normal» y que tenía que trabajarlo desde dentro y desde fuera. Las pautas físicas creo que las sabéis todas: hacer ejercicio (segrega endorfinas), mantener un peso correcto, una dieta rica en fibra, frutas y verduras, tener una rutina de sueño… Las psíquicas hay que trabajarlas, voy a empezar unas sesiones de terapia porque tengo claro que uno tiene que estar en paz consigo mismo y con su entorno y dejar traumas atrás para que la mochila no siga creciendo y cuando entres en esa fase no se te venga todo encima.

Esto no va a ser Mr. Wonderfull, me parecería absurdo la vida no es así pero sí que quiero enfocar esta página desde lo positivo y desde lo que me hace feliz. No le veo sentido a escribir contenido técnico ni médico, más que nada porque yo no lo soy y además todo el mundo puede recopilar información igual que yo he hecho. Tampoco le veo sentido a escribir desde una perspectiva lúgubre más allá de la visibilidad que queramos darle a las crisis o de expresarse cuando uno lo necesita. Creo que lo importante es mantenerse ocupado e intentar llenar la cabeza y el tiempo con cosas interesantes. De eso va la vaina.

Paso a enumerar esas cosas que siempre me sacan una sonrisa o me erizan la piel.

  • La cocina: me apasiona, me encanta cocinar, considero que se me da bien y me definiría como cocinera platónica.
  • El cine: lo amo, provoca todo tipo de sentimientos en mí.
  • La música: a partes iguales con el cine, no podría vivir sin ello.
  • La lectura: leer o no leer, esa es la cuestión. Lo que moldea a un individuo y su personalidad, quién eres y cómo quieres ser. Indiscutiblemente para mí de los placeres que más beneficios nos pueden reportar en la vida y como ser humano.

Cada una de ellas tendrá el apartado que merece en cada post. Cada día haré una receta, veré una película, escucharé un disco (mínimo) y leeré un libro (entero no, claro). Todo ello, además de mi día a día, lo compartiré aquí al igual que información o reflexiones varias que puedan surgir sobre el trastorno o lo que a mi cabeza le dé la gana expulsar. Como por ejemplo que me encanta como le huelen las orejas a mi gato cuando duerme. ¿A nadie le pasa?

 

 

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