La señal – Maxime Chattam

Ultimamente parece que Stephen King esté un poco juguetón. Cada vez que sale algún libro, serie o película de terror, él da su opinión. Me imagino a los típicos becarios haciendo guardia:

– Becario: «Venga Stevie, danos algo, sabemos que estás cansado de dar opiniones positivas de todo lo que sale pero ahora está la serie de «Marianne» y ya sabes que Netflix nos pide un cupo. Llevamos dos días sin comer».

-Stevie: «Ya le dije a Dora de recursos humanos que no quería seguir dando opiniones positivas al tun tun, mis fans me han perdido el respeto y ahora me toca vapulear algo para volver a ganarme la fama de señor serio y raruno que me ha costado tantos años conseguir».

– Becario llamando a Dora: «¿Sí? ¿Dora? Oye que no quiere ceder, nos va a hundir el chiringuito…Vale, yo se lo transmito y que Dios reparta suerte».

«Oye Stevie, bonito, a ver qué te parece esto: gafas nuevas y un encuentro con Stanley Kubrick desde el más allá. ¿Qué te parece? A ti esas cosas te van ¿no? Conozco a un tío que podría arreglarlo.

– Stevie: «¿Las gafas de montura gorda y culo de vaso verdad?

– Becario: «No lo dudes».

– Stevie: «Pues trato hecho. Sellémoslo con sangre como en todos mis libros de niños marginados».

Y así amigos es el criterio de mi querido Stephen, normalmente acierta pero a veces parece que le hayan pillado durmiendo y le hayan sacado la opinión en medio de un sueño extraño.

No es el caso de «La señal». Este libro se merece todas las menciones y laureles que decidan poner en la portada. ¿Y por qué hablo de Stephen King? Pues no lo hago sólo porque recomiende hasta la pizza con piña sino porque lleva su esencia más auténtica. Sus principios más puros y su genio más brillante plasmado en 664 páginas. El escritor francés Maxime Chattam ha hecho con esta obra el homenaje perfecto al escritor de terror más famoso  y prolífico de todos los tiempos.

Es la historia de una familia que se muda a un pueblo donde pasan una serie de sucesos extraños. Como en todas estas historias, el principio parece idílico pero poco a poco vas dándote cuenta de que los protagonistas están inmersos en una situación cada vez más terrorífica. Personalmente me lo leí de una forma compulsiva (como hago con todo lo que me gusta) y es que tiene de todo, no me extraña que el autor lo haya catalogado como su guilty pleasure.

Tenemos un grupo de niños y una chica, al más puro estilo Stranger Things. Porque ¿qué es Stranger Things si no una mezcla de «Cuenta conmigo» con «IT»? Tenemos asesinatos y desapariciones en un pueblo pequeño donde todo el mundo se conoce y todo el mundo guarda algo. Tenemos un sheriff inutil y extraños sucesos paranormales que no desvelaría ni por un millón de dólares canadienses.

Si te gusta Stephen King, su universo, su forma de escribir y echas de menos la sensación de estar leyendo algo que da cosica, este es tu libro. Se recomienda leerlo de noche en un caserón abandonado con cuervos graznando de fondo. Si no puedes hacerlo allí, por lo que sea, también vale tu cama pero el efecto no es el mismo y lo sabes.

 

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