Mommy – Xavier Dolan

Recuerdo que de pequeña me encantaban los libros del «Ojo Mágico», tanto que iba con ellos a todas partes. Con toda la ilusión se los quise enseñar a la que era mi mejor amiga en ese momento. Consecuencia: primero se rió de mí y después se enfadó y me insultó porque decía que ahí no había nada y que le estaba tomando el pelo. Yo no me enfadé, no sé por qué aun siendo muy pequeña entendí que no se enfadaba conmigo, se enfadaba con su ignorancia, por estar ciega. Ese día aprendí una lección muy valiosa, como decía cierto escritor «Pensar contra la corriente del tiempo es heroico; decirlo, una locura».

Requisitos para ser una persona normal – Leticia Dolera

Leticia Dolera, que, feminismos y polémicas aparte, para mí siempre será la de «Al salir de clase». La pobre lleva la etiqueta ya para toda su vida. Pero no pasa nada, te perdono, porque a mí me encanta descubrir a este tipo de personas que las tienes encasilladas y de repente te sorprenden. Es el caso también de Daniel Guzmán que ha ganado un Goya al mejor director novel pero siempre será el de «Aquí no hay quien viva», Paco León que siempre será «el Luisma» o el curioso caso de Raúl Arévalo que empezó en «Compañeros» y míralo ahora, dirigiendo y actuando maravillosamente bien.

Period. End of sentence – Rayka Zehtabchi

A mí me bajó la regla a los nueve años. Sí hija sí, un pollito recién salido del cascarón y ya con ese marrón. Un marrón literal, porque yo se lo dije a mi madre al grito de: « ¡Mamá, que me he cagao’!» ya que aquello tenía un color muy raro.

Y yo no entendía nada, porque sólo tenía hermanos y nadie me había explicado nada. No había hecho nada para que me pasase y sin embargo allí estaba, con «eso» en las bragas mientras mi madre lloraba y me decía «ya eres mujer». A partir de ahí en mi casa, «eso» pasó a ser «la cosa». Estaba claro que algo muy bueno no era.

El secreto de sus ojos – Juan José Campanella

La verdad es que tengo siempre un dilema con las recomendaciones porque hay tantas películas, discos y libros interesantes que son tan míticos pero que, en mi opinión, están demasiado resobaos y por ello siempre acabo descartando muchísimas obras grandiosas. Luego pensándolo mejor no creo que sea justo ni para las personas que (viven en una cueva) no las han visto ni para la pobre película que es una joya como una olla. De vez en cuando no podré resistir volver años atrás y recrearme en obras maestras como esta, espero que no me lo tengáis en cuenta.

Castaway on the moon – Lee Hey-jun

El cine asiático es mi absoluto fetiche. Manta+ sofá+ thriller coreano= planazo perfecto. Y alguno pensará: «pues que rollo, pudiendo salir de fiesta». No te falta razón Flanders, no te sobra razón… ¡Pero y lo bonico que es! Sinceramente ya no disfruto de salir por ahí, con música a todo trapo que no puedes ni hablar y que además no te gusta, soportando a borrachos con ganas de liarla y niñatos que cegados cual miura sólo buscan la teta ajena porque todavía deberían de estar mamando de la de su madre.