Puñales por la espalda (Knives out) – Rian Johnson

El director de «Star Wars: los últimos Jedi», «Looper» (entre otras) y del que para mí es uno de los mejores episodios de la historia de la televisión , ha conseguido convertirse en el director revelación del año. Con «Puñales por la espalda», el Rayan (para los amigos) se atrevió a meterse en un fregao de padre señor mío al más puro estilo de Agatha Christie en un claro homenaje hacia ella.

La historia comienza con un famoso novelista (Christopher Plummer) que ha fallecido en extrañas circunstancias en su mansión, justo después de la celebración familiar de su 85 cumpleaños. Un suspicaz detective (Daniel Craig) es contratado por alguien misterioso para investigar el asunto.

Sorry we missed you – Ken Loach

Para introducirnos en materia partimos de una base muy sencilla y es que en esta vida lo que tienes es lo que vales. Punto. ¿Tienes un buen trabajo y ganas dinero? Eres mejor que el resto. ¿Eres un parado o tienes un trabajo de mierda? Entonces no vales NADA.  O eso es lo que nos han hecho creer. Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Pues señores, no la hemos visto ni venir.

Nuestros cerebros pusilánimes han sido moldeados a lo largo de estas últimas décadas como la vasija de «Ghost» y para ello han utilizado la versión más atractiva de Patrick Swayze: el consumismo. Como si de un gotero se tratase, el modelo capitalista nos ha ido inoculando gota a gota una especie de anestesia que nos induce a un estado comatoso en el que no dejamos de soñar con poseer cosas. Por lo que acabas frustrado y esclavizado con tal de mantener la falsa sensación de que eres de clase alta porque «tienes»…

Películas que me han marcado (II)

Cada vez que me pongo a hacer listas me quedo corta y decido que haré mas. Porque hay tantas y tantas películas que me han dejado una huella imborrable en mi frágil corazón que sería imposible condensarlas en una sola. Aquí va esta segunda parte de películas que me han marcado pero intuyo que habrá una tercera. Aclarar que no es segunda porque me hayan marcado menos sino por mi ya conocida fama de no saber resumir. Y lo que te rondaré, morena.

Películas que me han marcado (I)

He llegado a la conclusión de que en esta vorágine de sucesos y sensaciones llamada «vida», el cine es mi constante. Como si él fuese Penny y yo Desmond, como el hilo rojo de Ariadna y Teseo, siento que por muchos laberintos que la vida me pusiese nada podría cambiar ese sentimiento. Las películas tienen un poder absoluto sobre mí. Y aunque esa sensación me hace sentir vulnerable, es de las pocas cosas de mi vida que me alegro de que así sea.

En días totalmente arruinados a mí el cine me ha salvado. Mi mente descansa y sana por completo durante dos horas. Y eso es tan preciso, preciado y precioso para mí que siempre lo he consumido de forma compulsiva. Como una droga que te diese la felicidad instantánea ¿quién puede negarse a eso? ¿Existen los pelicólicos anónimos? No me importa, me vale la pena.

Captain Fantastic – Matt Ross

Cuando hablamos de sociedad en el más estricto sentido de la palabra siempre me evoca hacia la estructura de una máquina. Cada pieza es fundamental, todas son importantes para el correcto funcionamiento de esa máquina. Si una de esas piezas falla, por pequeña que sea, todo se desmoronará. «Captain Fantastic» nos lanza en la cara con maestría esas piezas a las que no hemos prestado atención. Sorpresa, nuestra máquina está rota.

Con una maestría soberbia la película nos muestra a un padre criando a sus hijos desde una perspectiva alejada de la sociedad. Lo que al principio nos parece una locura poco a poco nos parecerá la extravagancia más lúcida que podamos imaginar. Como en «La República» de Platón, ese padre junto a su mujer (que ahora está enferma) han creado una utopía en la que sus habitantes son súper hombres y súper mujeres. Despiertan con el alba para recorrer las montañas en un entrenamiento extremo, escalarlas y entrar en conexión con nuestra verdadera madre, la naturaleza. Leen sin parar, son autodidactas y tienen pensamiento crítico, se cuestionan todo lo que les rodea y son perfectamente autosuficientes.