Agnes Obel – Citizen of glass

Me pongo a sus pies señorita. Ha conseguido convertirse en mi nirvana, en mi santo grial meditacional y yoguil. La bautizo como la nueva Enya si no le importa aunque usted es como si Enya se hubiese convertido en un pokemon y hubiese evolucionado porque además de cantar, compone y toca  lo que le da la gana y además de maravilla. Obechu la llamaré si no le supone inconveniencia alguna, aunque más que a un pokemon suene a madre vasca.

D’ Callaos – El café de las niñas

Vivimos en la época de lo instantáneo (como el sopinstan), de lo rápido y prefabricado. No hay más que ver las listas de éxitos de nuestro país, el reggaeton lo tiene todo copado y no es más que una muestra de hacia dónde se encamina nuestra sociedad. Todo el mundo se reía de él y decía que eso era una basura y que no le podía gustar a nadie ¿Y ahora qué? Pues que ya podemos denominarlo «el VOX de la música».

Bon Iver – Bon Iver

Pero ¿de dónde sale esta gente? ¿Cómo lo hacen para crear estas maravillas? Qué envidia sana me dan este tipo de personas capaces de utilizar los acordes correctos y los instrumentos adecuados para al final conseguir que a medio mundo se le pare el suyo con su arte y lo que les brota de la cabeza.

Days are gone – Haïm

Me encantan joder, me encantan, lo reconozco. Será moñas, será predecible, lo que quieras me tienen ganada. Las hermanitas, que parecen iguales, todas influencers a la moda pero dentro de eso tienen algo especial. El simple hecho de que sean chicas y toquen y no simplemente canten y estén puestas de adorno (no me digáis que no, es menos común de lo que pensamos) que sean hermanas, esos coros, esos sonidos ochenteros, esas castañuelas…qué quieres que te diga, me parece tremendamente original y me arreglan el día.