Captain Fantastic – Matt Ross

Cuando hablamos de sociedad en el más estricto sentido de la palabra siempre me evoca hacia la estructura de una máquina. Cada pieza es fundamental, todas son importantes para el correcto funcionamiento de esa máquina. Si una de esas piezas falla, por pequeña que sea, todo se desmoronará. «Captain Fantastic» nos lanza en la cara con maestría esas piezas a las que no hemos prestado atención. Sorpresa, nuestra máquina está rota.

Con una maestría soberbia la película nos muestra a un padre criando a sus hijos desde una perspectiva alejada de la sociedad. Lo que al principio nos parece una locura poco a poco nos parecerá la extravagancia más lúcida que podamos imaginar. Como en «La República» de Platón, ese padre junto a su mujer (que ahora está enferma) han creado una utopía en la que sus habitantes son súper hombres y súper mujeres. Despiertan con el alba para recorrer las montañas en un entrenamiento extremo, escalarlas y entrar en conexión con nuestra verdadera madre, la naturaleza. Leen sin parar, son autodidactas y tienen pensamiento crítico, se cuestionan todo lo que les rodea y son perfectamente autosuficientes.

Muchos pensarán en un principio que el propósito de la película es abrir un debate porque parece mostrarnos un pensamiento extremo pero, ¿no es más extremo nuestro día a día? ¿No somos como hámsteres estresados rodando en una rueda infinita? ¿No vivimos engañados en esa cueva llena de luces y sombras que tan bien describió Platón? Por caprichos del destino nuestros protagonistas deberán visitar la civilización y es ahí donde la cinta nos muestra sin tapujos esas piezas que fallan; el capitalismo, la tecnología y la desconexión con el prójimo. Y no lo hace demonizándolas sino mostrando desde el humor cómo nos hemos entregado a ellas sin darnos cuenta como si del mismo Dios en persona se tratase.

Todos los actores hacen un trabajo magnífico sin excepciones. Pero Viggo y los niños crean una unión inquebrantable que traspasa la pantalla. Ese padre transmitiéndoles educación, amor y empoderándolos hasta crear unos reyes filósofos como él los llama. Enseñándoles una lección tan valiosa como es la libertad de pensamiento que les haga salir de esa cueva, o más importante aún, que pueden ser libres aún viviendo en ella.

«Captain Fantastic» es una preciosa fábula llena de bellas moralejas. Como el elefante que se cree que está atado, si no te mueves te mueres.  Por eso haz caso a Ben, «P.A.R.A: Planifica, apacíguate, reflexiona y pon atención». Aun cuando parezca que no hay nada que hacer contra lo establecido, siempre hay una salida de emergencia aunque seas un hámster dando vueltas sin control. Como dijo Tío Noam:

Si asumes que no hay esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que hay un instinto de libertad, que hay oportunidades para cambiar las cosas, entonces, quizá, puedas contribuir a hacer un mundo mejor.

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