Capharnaüm – Nadine Labaki

Siempre he sostenido que no me parece normal que para llevar un coche te hagan tantas pruebas y que para dar VIDA cualquiera pueda hacerlo. Sin unas preguntas previas, sin un manual de instrucciones…así nos va. Como ya vimos en la infravalorada ‘Idiocracia’ las personas con mayor nivel económico e intelectual son las que menos hijos tienen o incluso dejan de tenerlos por todo lo que supone. De esto va Capharnaüm pero sólo en la superficie porque estamos ante una de las cintas más críticas con el género humano de los últimos tiempos. La fotografía, la música y los maravillosos actores hacen de esta cinta una de mis favoritas de este año. Imposible que te haga sentir indiferente y no te haga plantearte toda tu vida y lo afortunados que en realidad somos.

En Capharnaüm, pueblo pesquero del Líbano, encontramos a Zain. Un niño que demanda a sus padres por negligentes a la hora de criarle. El principio es desolador, ya nos hace intuir con lo que vamos a tener que lidiar.  Una familia numerosa, extremadamente pobre, en la que Zain parece ser el único que tiene sentido común. Lo vemos desde el principio como el defensor de su hermana de 11 años a la que sus padres quieren entregar a un hombre que le triplica la edad. Por esto Zain se ve abocado a tomar decisiones drásticas que lo condenarán de por vida.

A Nadine Labaki la han acusado de ‘pornomiseria’ por esta cinta.  Como si se tratase de su propio juicio, ha soportado el vapuleo de cierto sector crítico porque, según ellos, muestra la miseria de forma muy explícita sin motivo. Y yo me pregunto: ¿por qué no se cuestionó por ejemplo en ‘Lo imposible’ de Bayona o en ‘Nadie sabe’ de Koreeda?

En algunos artículos se ha dejado caer que ha recibido tantos galardones porque es mujer. Y hasta se le ha criticado que ella, teniendo una posición acomodada filme desde esta perspectiva. Entonces, por esa regla de tres, cuando un director es rico ¿sólo puede contar historias del primer mundo? ¿Historias de ricos? Es duro de decir pero sólo se la cuestiona a ella porque es mujer y ha conseguido triunfar. De verdad no veo que a directores masculinos se les haya cuestionado nunca ese camino cuando el trabajo es excepcional.

Y es que los animales y los niños son recursos utilizados en el cine para ablandarnos el corazón de toda la vida de dios. Porque son seres puros, inocentes que en principio deberían estar exentos de todo sufrimiento. Visionando ‘Lo imposible’ sentí que me querían arrancar las lágrimas a la fuerza. Cintas como ‘Un monstruo viene a verme’ o ‘Siempre a tu lado, Hachiko’, me producen rechazo cinematográficamente hablando. Eso sí que es descarado.

En el caso de ‘Nadie sabe’, es totalmente incómoda de ver. Esos planos interminables mostrándonos lo que parece escandaloso al tratarse de niños. Es indudable que Capharnaüm bebe de ella y de Koreeda y su obsesión con los distintos modelos de familia. Ambas utilizan los niños para que el corazón nos dé la vuelta pero es que los niños son los primeros que sufren en unas malas circunstancias. Me evoca sin remedio a la genial ¿Quién puede matar a un niño? de Chicho Ibáñez Serrador, por aquello de ‘Si hay guerra, los niños. Si hay hambre, los niños’. Niños acostumbrados a robar, delinquir, a no mostrar lo que sienten. En definitiva a crecer antes de tiempo.

Es cierto que las lágrimas van a correr por tus mejillas inevitablemente y que no vas a querer mirar pero, ¿qué le hacemos? ¿no lo mostramos? ¿seguimos en nuestra burbuja? Aunque luego no puedas hacer nada, aunque sea culpa del sistema podrido y corrupto en el que vivimos, pienso que la información es poder. No es de extrañar que Nadine Labaki quiera meter el dedo en la llaga y más teniendo en cuenta que se trata de su país. Es una realidad que probablemente ha visto y sigue viendo. Siempre estaré a favor de la visibilidad y de que si hay un problema se muestre.

Creo que en ningún momento el mensaje es que toda la culpa es de los padres, todo lo contrario, puesto que Zain vive en sus propias carnes lo injusto de la vida teniendo que tomar decisiones dolorosas. Y esto es una estupenda reflexión sobre nuestro destino y quienes se aprovechan de ello. En las distintas capas de poder, siempre hay quien se enriquece de las desgracias ajenas y sabe sacar beneficio de las miserias que le rodean. Estos personajes están plasmados primero en el quiosquero, que se casa con la hermana de Zain, y segundo en el hombre que se encarga de vender papeles falsos a gente que quiere salir de ese infierno.

Nunca sentí que el poso que me quiere dejar esta película en mi corazón sea el de ‘la culpa es de tus errores’ ya que en ocasiones escapar de nuestro destino no depende de nosotros sino de dónde hayamos nacido. Como decía Ortega y Gasset «Yo soy yo y mis circunstancias».

 

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