10 thrillers españoles imperdibles

¿Cuántas veces, yo (igual que otras personas en situaciones de depresión, ansiedad, etc.) he necesitado encerrarme en casa y protegerme del exterior? ¿Cuántas veces he sentido que la VIDA era un virus dispuesto a devorarme en cuanto pisase la calle? Vasta experiencia tengo en encierros voluntarios, pero ahora me hallo confinada obligatoriamente como prácticamente el resto de los españoles y desde mi propia burbuja puedo observar a través de una hipotética mirilla. Saco mis conclusiones sobre mí y externas y sentencio:

  • Que el ser humano puede ser lo mejor y lo peor a la misma vez y en la misma y distinta medida.
  • Que me resulta ultra curioso la necesidad que nos ha entrado de repente de hacer videollamadas con gente con toda el ansia, cuando te podías pasar meses sin hablar con esas personas y ni tan mal.
  • Que nunca se puede dar nada por sentado.
  • Que la naturaleza siempre busca formas de regularse, tal vez esta sea una de ellas.
  • Que me he dado cuenta de que a pesar de ser una persona casera como la gaseosa y no conocer mejor plan que una buena peli en buena compañía, he pasado a ser una de esas gentes que necesitan largos paseos diarios para recargar su mente de felicidad.
  • Que nunca pensé que echaría tanto de menos abrazar y besar a mis seres queridos.
  • Que cuando todo esto acabe, todos, sin excepción, apreciaremos la libertad, la vida y a nuestros semejantes como nunca lo habíamos hecho antes.

Y yo, como muchas otras personas cinéfilas (o no), estamos aprovechando esta cuarentena para nutrirnos de cultura en forma de libros, películas y música. Y eso que nos vamos a llevar, porque sinceramente al mundo ya le hacía falta un paréntesis.

1. La noche de los girasoles (2006)

Un grupo de espeleólogos llegan a un pueblo para inspeccionar una cueva. En un entorno rural que en un principio parece idílico ocurre un suceso inesperado que pone a prueba la cordura de los protagonistas.

Es la típica película que me atrae como la miel a las moscas. Pocos personajes, buenos actores, historia sencilla pero que poco a poco va trenzando una red enmarañada de la que los implicados no podrán salir. Y tú no puedes apartar la mirada, aunque sea de reojillo.

2. El habitante incierto (2005)

Alguien llama a tu puerta para hacer una llamada telefónica. Le dejas pasar y en un momento de descuido esa persona desaparece sin decir adiós. Pero conforme pasa el tiempo sientes que esa persona nunca se fue, notas su presencia y ciertas cosas comienzan a suceder mientras que la locura se instala en tu casa y en tu mente. Esto le sucede al protagonista de esta inquietante cinta. La de veces que la habré visto y ese final sigue quebrándome la mente.

3. Magical girl (2014)

Aquí entramos en palabras mayores. Innumerables premios la avalan y no es para menos. José Sacristán, Barbara Lennie, Luis Bermejo y la dirección de Carlos Vermut realizan aquí un ejercicio asombroso de vísceras y miseria humana. Ningún personaje se salva de la quema y es que todos sucumben ante sus debilidades. Hablar del argumento o poner el trailer sería como si te diesen un regalo y otra persona lo abriese por ti…le quitaría toda la gracia.

4. Palabras encadenadas (2003)

Una mujer despierta atada en un sótano. Hay un vídeo en el que un hombre se confiesa asesino en serie. Ella reconoce en él a su ex marido, que le propone jugar a las palabras encadenadas. A partir de aquí todo se volverá un juego enrevesado en el que el gato y el ratón se confundirán al tiempo que lo hace tu mente.

5. La caja 507 (2002)

Resines y Coronado. Coronado y Resines… ¿puede haber un tándem mejor?  Resines, como director de banco que ha perdido a su hija en extrañas circunstancias y Coronado como ex-policía corrupto. El banco en el que trabaja Resines sufre un robo en el que los ladrones revientan todas las cajas y lo dejan encerrado dentro. A ambos les une el contenido de la caja 507 y gracias a ello, estos dos grandes de la interpretación se verán envueltos en una trama de intereses y corrupción de la que les será muy difícil zafarse.

6. Que Dios nos perdone (2016)/ Tarde para la ira (2016)/ El reino (2018)

El gran Antonio de la Torre y lo que para mí es su «Santísima Trinidad». Tiene tantos buenos trabajos este señor que daría para un sólo post por eso concentro aquí mis tres favoritas. Un thriller policiaco, otro de venganza y el último político. En las tres, (sin desmerecer a los secundarios) está soberbio y lleva el peso de la historia como nadie. De esos actores con un talento irrefrenable que sabrían contar historias con una sola mirada.

7. Los cronocrímenes

Aquí se unen mi pasión por los viajes en el tiempo y mi predilección por Karra Elejalde. Ese señor tiene una vis cómica especial que le sale por los poros por mucho que lo quiera evitar y yo es que es verle la cara y me desorino, oiga. Y aunque aquí no sea su intención, el absurdo de la historia sólo puede llevarlo él con esa elegancia y efectividad. Viajes en el tiempo y asesinatos. Nada más que añadir señoría.

8. La isla mínima (2014)

Después de un segundo y tercer visionado de esta cinta no puedo más que (metafóricamente) postrarme ante ella. Es tan buena…pero tan tan tan tan tan buena que lloraría.  Alberto Rodriguez consigue aquí lo que para mí es el sumum para cualquier director: la perfecta complementación entre la fotografía, los actores y la historia…esa historia que consigue removerte hasta las entrañas de lo real que es. Absolutamente magistral.

9. Quien a hierro mata (2019)

Paco plaza nos recuerda lo que mejor sabe hacer: el terror. En este caso no es el terror de zombis al que nos tiene acostumbrados sino el del desastre, el que te recuerda a un tren que está a punto de descarrilar sin que puedas hacer nada. A esta receta con aires de «Fariña» y «Breaking Bad» le ha añadido un poquito de drogaina, venganza y a Luis Tosar de cocinero. Pues que te ha quedado un guiso de PM, oiga usté.

10. El hoyo (2019)

Recién salida del horno de Netflix ayer mismito, esta joya va a hacer las delicias de los amantes de películas como «Cube». En un futuro distópico se nos presenta este hoyo con diferentes niveles y dos personas por nivel. Es tan tan tan (pero tan) disfrutable que ha sido una de las revelaciones del año para mí. Yo no la calificaría de distopía sino de metáfora social, como si de la misma vida se tratara, cuanto más subes de nivel más y mejor comes. Te dará que pensar, y no sólo por su final sino por todo lo que tiene para desgranar.

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